Prensa

 

Comentarios del público

      Desde Irán: Cuando yo lo visto tu película, yo lloré...me gusta Revolución Mexicana y con mucho alma yo y mis amigos ver tu película. Sabes gente en Irán canta y gustar mucho Zapata y Pancho Villa y yo recuerdo también escuchar lo de mi papá que decía que Revolucion Irán también tiene que ver con Revolución Mexicana y con la memoria y manera de Zapata y Villa hacer la revolución. Gracias mi hermano para hacer este documental que es muy bueno para la humanidad. Mahmoud Reza Sani, Teherán, Irán

      Desde San Francisco: Tuve la oportunidad de ver tu trabajo, Los Últimos Zapatistas, Héroes Olvidados este fin de semana y quiero decirte que me impactó cómo muy pocos documentales me han impactado en mis 30 anos de vida. Gracias por Concentrarte en este área del cine Mexicano. Soy Mexicana nacida en Tlaquiltenango Morelos, residiendo en San Francisco. Mi abuelo también fue revolucionario y desgraciadamente murió como héroe olvidado. Un abrazo fuerte, Ana Farrer, San Francisco, CA

      Desde Argentina: Son las 12:09 a.m. del viernes 6 de abril de 2007. Acabo de ver el dvd que compró Paloma, mi hija, el día que fuimos a ver al teatro Colon Pancho Villa, La Revolución no ha terminado. Se estremeció mi alma. "Cualquier parecido con la realidad de la Argentina, es pura coincidencia"... Ay esta Patria Latinoamericana... somos la misma tierra, la misma sangre, el mismo dolor, la misma tozuda esperanza, la misma resistencia, el mismo olvido de los viejos... Cuando uno es militante y hace bien su trabajo, no necesita que lo feliciten, basta con ver la emoción de los que reciben la obra, para saber que se ha hecho bien el trabajo. No te puedo felicitar como si fueras un simple cineasta burgués. No compañero, nada más te digo gracias, porque me has hecho sentir otra vez esta punzada en las vísceras, has sacudido mi modorra, me has ayudado a ponerme otra vez en la línea crítica y las contradicciones me estallan nuevamente, y... bueno, no importan más detalles, sí te digo que nosotros nos debemos una tarea de rescate como la que han hecho ustedes, nuestros viejos de la resistencia se nos están muriendo, y siguen en el olvido. Apenas unos datos para ubicarte: me llamo Gloria del Carmen León, soy abogada,sobreviviente de la última dictadura. Milité en la Juventud Universitaria Peronista (JUP), estuve cinco años en "cana", me recibí de abogada en el ' 96, Soy querellante en el Juicio x la Verdad de Mar del Plata y en causas penales contra los responsables de la Base naval de Mar del Plata, uno de los "chupaderos" (centros clandestinos de detencion) de esta ciudad. Hoy soy una "respetable" abogada... Pero mi espíritu no ha muerto, y no era una utopía la nuestra!! Era bien real y posible nuestro proyecto de una patria libre y soberana. Un abrazo, cumpa y hasta la victoria siempre!!. Gloria del Carmen León, Mar del Plata, Argentina

      Desde Washington: FELICIDADES! Francesco, Acabo de ver su documental sobre Los Últimos Zapatistas, y que bonito! Que trabajo tan lindo hicieron todo el equipo en honor a nuestra patria y a estos héroes. Por fin les toco el gran reconocimiento que se merecían. No sabes que bonito sentí en poder ver estos gran hombres y mujeres que lucharon para darnos un México libre. En cuanto empezó su documental el llanto empezó a brotar de mis ojos. Su trabajo me hizo sentir a un más orgullosa de ser mexicana. A mi me encanta saber de nuestra historia y su documental me dio conocimiento sobre la Revolución. Está estupendo!!! De nuevo Felicidades y Mil ...mil x mil gracias por su esfuerzo y su gran logro con este pedazo de oro que ha dado a México y el mundo eterno. Y gracias por darles el gran reconocimiento a los 12 Zapatistas que quedaron. Si algún día piensas hacer una gira a el estado de Washington aquí lo espero. Algún día quisiera hacer algo por mi gente como usted lo ha hecho. Eres una inspiración para mí. Gracias. Que Dios los bendiga y que sigas haciendo cosas por nuestro México y la Humanidad. Teresa Pelayo, (Hecha en Zapopan, Jalisco , Nacida en Ejutla Jalisco, y criada en Lake Stevens, WA, USA y algún día regresará a México par siempre), Washington, EU

Reseñas y entrevistas

      DIARIO REFORMA/PRIMERA FILA. REPORTE DE CHURUBUSCO. Por RAFAEL AVIÑA, Viernes 27 de julio de 2007

Más sobre Villa. Otra agradable sorpresa resulta: Pancho Villa, la revolución no ha terminado (2006) de Francesco Taboada Tabone. Sorprende que un joven cineasta como el morelense Taboada, autor de otro espléndido trabajo documental: Los últimos zapatistas (2000), no sólo se sumerja en el pasado histórico de nuestro país, sino que aún tenga cosas nuevas que contar y que plantear, sobre la figura legendaria de Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa. Su nuevo documental armado principalmente con una serie de divertidas, atractivas, e interesantes entrevistas con amigos, familiares, defensores y detractores de Francisco Villa, además de equilibrado, ofrece un espléndido trabajo de rastreo y de investigación histórica y además, consigue sacar buen partido de los testimonios de sus entrevistados. Pancho Villa. La revolución no ha terminado tiene humor, es respetuoso y muy humano, realizado por Taboada con gran oficio cinematográfico.

      Close Up on the Mexican Revolution: Memory and Archive in Taboada Tabone's Documentary Films, Journal of Latin American Cultural Studies: Travesia. Volume 20, Issue 4, 2011, Daniel O. Mosquera

Abstract

Going beyond a critical review of Francesco Taboada's filmic approach to the Mexican Revolution, this article explores its political aesthetics for both reconstructing historical memory and challenging national state and media memorializing discourses of the Revolution. A nostalogic approach (in a Blochian sense) to historical memory, Taboada's search for surviving stories resonates with past and present contestations of Mexican modernities, rekindling subalternist narratives of insurgency and political malaise that resonate with current national territorial and cultural disputes with a deeply rooted utopian flavor. Taboada's films theorize a visual multiperspectivism and non-synchronicity born of a nostalgia more in synch with Ernst Bloch's cognitively dynamic sense of this term – a memorializing process whose utopian vitality is always present, always shaping the elusive present and rewriting a presumably already narrated past.

      EL PORTAVOZ. DESDE MÉXICO, FRANCESCO TABOADA, CINEASTA CON COMPROMISO SOCIAL AL LÍMITE. Por Tersa Gatto. Domingo, 26 de julio de 2015

http://www.nci.tv/index.php/menuportalvoz/submenu-conversaciones/923-desde-mexico-francesco-taboada-tabone-cineasta-con-compromiso-social-al-limite

Orgullosos de diálogar con Francesco Taboada Tabone, cineasta y documentalista mexicano de una trayectoria laureada y un compromiso social potente y necesario que se puede rastrear en su obra y en los hechos que han sido públicos en su pueblo, Morelos.

En ocasión del festival de cine de Mar del Plata del año 2008, conocimos su obra a través de la proyección de su documental Pancho Villa, la Revolucion no ha terminado y desde ese momento nos hemos mantenido en contacto interesados por su cine y por su militancia social en favor del campesinado y los pueblos originarios de México que sufren tremendas violaciones a sus  derechos. Inquieto y absolutamente coherente, Taboada puede estar en la selva, en Venezuela o cualquier otro lugar de mesoamérica donde exista alguna situación pasible de ser documentada. Puesta en Escena dialogó con él antes de lo que deseamos sea su próxima visita a nuesro país.

Puesta en escena: -Hablemos de ti, de cómo te has formado y de cómo decides hacerte cineasta y documentalista.

Francesco Taboada Tabone: -Me interesa la cinematografía como un instrumento social. Siempre quise ser cineasta, pues crecí viendo las películas de Tin Tan y otros clásicos de la época de oro del cine mexicano que despertaron en mí una bella aspiración. Más tarde fui influenciado por creadores como FernandoBirri y Pino Solanas de Argentina, Nelson Pereira dos Santos de Brasil, Rubén GámezNicolás Echeverría y el cine indigenista en México y por supuesto por Luis Buñuel.

Me interesé por el documental cuando entendí que el trabajo cinematográfico debe responder a las necesidades urgentes de la sociedad. La historia viva, lo que realmente sucede, es mucho más sorprendente que la recreación dramática. Es bajo esta perspectiva que el cine documental ha construido multitudinarias audiencias en la última década. La sociedad quiere informarse  y los medios de comunicación no están cumpliendo con ese deber, es entonces que el cine documental se convierte en una necesidad; es también una oportunidad para que nuestra historia diaria no se olvide y nuestro acervo identitario crezca.

Desde 1995 hemos filmado cortos que exponen la precariedad del sistema mexicano. Filmé el largometrajeLos Últimos Zapatistas porque yo nací en el estado de Morelos, donde inició la revolución encabezada por el General Emiliano Zapata. Tenía veintiseis años y me intrigaba desentrañar la figura del caudillo, despojarlo de toda la carga oficialista y académica que lo envolvía. Muy pronto me di cuenta que serían los campesinos que lo acompañaron los que me entregarían la esencia del héroe. Por eso inicié un programa de rescate de memoria oral que más tarde incluyó a veteranos villistas, jaramillistas y otros que han apoyado las mejores causas en Nuestra América.

P.E: -¿Qué cosas ocurren con el público cuando asisten a la proyección de Pancho Villa, o de 13 Pueblos o de Los últimos Zapatistas? Me refiero en México donde sé que es muy duro mantener ciertos films en cartel y también el exterior donde has sido laureado repetidamente.

F.T.T.: -Considero al cine como una herramienta que genera identidad. Parto de la idea que para defender a México y a nuestro continente es necesario que lo conozcamos. Es bajo esta premisa que trabajamos con personajes con los que la sociedad ha generado un vínculo más allá del que emana una estatua o un libro. Me refiero a historia viva y en constante movimiento. La historia no vista como un pasado muerto, o glorioso pero muerto, sino como parte de una línea de tiempo que continua y que bajo ninguna circunstancia se separa del pasado. Esta visión de hacer cine trata de centrarse en el concepto maya de espacio y tiempo. No creo en la idea que considera al cine un mero entretenimiento, por el contrario, lo considero un arma poderosa ligada a la conciencia y al espíritu.

Aquí el cine que hacemos ha dado resultados positivos. La difusión de nuestro tercer largometraje 13 Pueblosconsiguió que se clausurara un basurero que el gobierno construyó en un área de protección forestal y al que el pueblo se oponía. Esta obra fue censurada en el estado y sin embargo fue parte integral de la lucha que los pueblos indígenas y las organizaciones populares dieron en contra de la imposición gubernamental. Es ahí donde el cine se convierte en un arma.

Nuestras películas también fueron una alternativa a la vacía conmemoración oficial del Centenario de la Revolución el año pasado. Puedo decir que aunque Los Últimos Zapatistas tiene ya más de diez años, no pasa de moda.

P.E.: -¿Cómo está la situación en Morelos hoy? recordemos un poco lo que ocurrió hace dos años con las tanquetas y las maniobras difamadoras en torno a tu persona que merecieron repudio mundial.

F.T.T.: -Efectivamente, hace dos años el gobierno envió a la policía y al ejército a reprimir al pueblo indígena de Xoxocotla que se había solidarizado con el movimiento magisterial. Actualmente la supuesta guerra al narcotráfico ha convertido, no sólo a Morelos, sino a todo el país en un territorio militarizado. Las ejecuciones extrajudiciales y la negligencia de las autoridades para ejercer justicia se han convertido en parte de la cotidianidad. Hace dos años fue asesinado Miguel Ángel Pérez Cazales, líder indígena del Consejo de Pueblos y una de las voces principales de nuestra película. A quienes hacemos un trabajo distinto, pero en la misma línea que los pueblos, nos han tratado de calumniar a través de la prensa al servicio gubernamental. A pesar de que nuestras películas son censuradas por las trasnacionales de la distribución, se han difundido ampliamente y son un arma más de los movimientos; esto ha causado malestar en ciertos grupos del gobierno. Afortunadamente la solidaridad internacional detuvo en el acto la campaña que se intentaba iniciar en contra de nosotros.

P.E.: -¿A quién le molesta más un documental como 13 pueblos? Porque sabemos que Pancho y los zapatistas pueden ser vistas como un recorte histórico que aunque no le guste al establishment, son un recorte, cualquier coincidencia con el hoy es pura casualidad ¿no?

F.T.T.: -Le molesta al grupo que actualmente detenta el poder y que ha criminalizado a través de sus leyes y acciones a los movimientos sociales e indígenas. Existe una muy renovada energía en el gobierno mexicano para despojar a los pueblos indígenas de sus recursos naturales e integrarlos a la sociedad nacional, a la sociedad de consumo. El ejemplo más reciente es la concesión que el gobierno de Felipe Calderón hizo a la minera canadiense First Majestic Silver en Virikuta, territorio sagrado del pueblo huichol que además es reserva natural protegida. ¡Un exceso! ¡No solo desprecian a las culturas originales sino que se burlan de las leyes que ellos mismos han aprobado!

P.E.: -¿Cómo resultó la recepción de Tin Tan? Recuerdo que cerca de Navidad estabas en Juárez, en una ciudad vacía, sitiada por la criminalidad que nunca cesa y que ya sea que se cobre la vida de 1000 mujeres por Feminicidio o como consecuencia del accionar del narco, está sumida en una desgracia eterna. Por esos días asesinaron a Marisela Ortiz Escobedo, activista de DDHH… ¿La película llevó algo de sonrisas a esa castigada y bella ciudad fronteriza?

F.T.T.: -Tin Tan es considerado un rebelde de la cultura mexicana. Él introdujo a los pachucos, el movimiento anárquico de los cuarenta, a la cultura nacional. Toda su formación la adquirió en Ciudad Juárez. Tuve mucho interés en mostrar esta película ahí, precisamente para mostrar que Juárez es una ciudad con una identidad digna de defender. La película le dedica un capítulo entero a Juárez. En este momento la ciudad está sitiada por el ejército y su cómplice, el crimen organizado. En cuanto el sol se oculta, los juarenses que no han emigrado se refugian en lo que queda de sus hogares. Sin embargo hubo casa llena. En Juárez se acaba de firmar el Pacto por la paz con justicia. Movimiento encabezado por el poeta morelense Javier Sicilia a raíz del asesinato de su hijo. La idea de hacer una peregrinación desde Cuernavaca a Ciudad Juárez responde a la necesidad de buscar la unión del país y sellar la misma en el sitio más golpeado por la brutalidad gubernamental. Este movimiento le ha dado un ultimátum a Felipe Calderón, de su respuesta depende que nuestro país se siga hundiendo en la guerra civil o sobresalga hacia un completo cambio de dirección. En Morelos conformamos un colectivo de documentalistas que está dándole seguimiento a este movimiento social, el de mayor convocatoria en este sexenio.

P.E.: -¿Cómo miras la situación del cine mexicano hoy, siendo tú un cineasta independiente? ¿Te veremos aquí este año en el Festival de Mar del Plata o en otra incursión? Aquí se te recepciona  muy bien.

F.T.T.: -El cine mexicano cuenta con apoyos institucionales que permiten su reproducción. Sin embargo se encuentra censurado por televisoras, exhibidores y trasnacionales de la distribución. Aquí gobierna el cine comercial estadounidense. Muy pocas producciones nacionales consiguen tener una exhibición digna o un espacio en televisión abierta. En México hacer cine documental, independiente y mexicano, es una proeza, va en contra del propio sistema, y es precisamente eso lo que lo hace heroico.

Estamos preparando una nueva película titulada “MAGUEY”, es un largometraje que rescata a esta planta, símbolo de mexicaneidad que hoy se encuentra en peligro de extinción. Dependiendo de los tiempos lo enviaremos para ser considerado en Mar del Plata o a otros festivales argentinos. La página de la película es:www.vivaelmaguey.com. Efectivamente sabemos que en Argentina hay un interés legítimo por nuestro trabajo documental. Hay una tienda que se llama “Sólo Cine” en Rodríguez Peña esquina con Corrientes que es la única allá que tiene disponible nuestro material en dvd. También a través de nuestra página electrónica se pueden encontrar nuestras películas e información sobre nuestro trabajo y los movimientos sociales en México:www.francescotaboada.com

P-E.: -Gracias por el cine, por el coraje y la militancia, esperamos verte muy pronto.

      PRENSA DE FRENTE. Caracas, Venezuela. CONVERSACIÓN CON FRANCESCO TABOADA TABONE. 04/04/2007. “El cine como una ventana para darle voz a los sin voz”.

Entre el 13 y el 28 de marzo visitó el país el cineasta mexicano Francesco Taboada Tabone, que participó del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y luego presentó en la Universidad Nacional de La Plata el multipremiado documental Los últimos zapatistas y en la de Buenos Aires su última producción Pancho Villa, la revolución no ha terminado. En diálogo con Prensa De Frente, el director habló sobre estos trabajos y su visión del proceso político en el México actual.

Taboada Tabone tiene 33 años y es investigador y profesor de historia de su país. Su formación como cineasta es autodidacta. Finalizada en 2003, Los Últimos zapatistas es su primer largometraje, resultado de una investigación que cuenta con los testimonios de los últimos doce combatientes del Ejército Libertador del Sur. A partir de esa realización continuó con la investigación histórica sobre la Revolución de principios de siglo XX, dando lugar a una nueva película estrenada a fines del año pasado, que trata sobre la figura del caudillo de la División del Norte, Francisco Villa, que entre otras acciones fue protagonista de la única invasión continental que sufrió hasta el momento Estados Unidos, al tomar el pueblo de Columbus en la madrugada del 16 de marzo de 1916. “Nosotros creemos que la revolución que está empezando en México responde a hechos históricos del pasado. Claramente nos damos cuenta que hay un linaje revolucionario, una estirpe de líderes que han encabezado esa resistencia que se inició en 1521 con Cuahutémoc que defendió México, Tenochtitlán, de los españoles. Y los momentos más climáticos de esta lucha han sido durante la Revolución Mexicana, encabezados por Emiliano Zapata y Francisco Villa”, señala el cineasta. “Entonces, cuando de repente conoces a estos soldados, hombres y mujeres que combatieron a su lado, es una experiencia muy emocionante porque a través de sus ojos puedes ver los ojos de Emiliano Zapata y Francisco Villa. Hombres y mujeres de tres siglos: nacieron en el siglo diecinueve, fueron peones de las haciendas, esclavos, que tuvieron que ser hombres en el veinte, a sus escasos 14, 15, 16 años, empuñar un fusil y empezar una guerra fratricida que fue la Revolución mexicana. Y están muriendo en el siglo veintiuno, a los cien años, con un ideal inamovible, el ideal por la sed de justicia sigue en los testimonios de estos hombres y mujeres”. “Para hacer estas películas tuve que recorrer el sur y el norte del país. Estamos hablando de extensiones kilométricas, el norte de México es casi un continente, el solo Estado de Chihuahua es más grande que Francia. Esas distancias no han sido una limitante para que la pobreza se extienda en todo el territorio y para que los movimientos que están reivindicando justicia aparezcan de igual manera en el norte y en el sur. El hambre que existe en las comunidades ha sido, para mí y para los que trabajamos en estas dos películas, motivo de terrible indignación”. Entre los testimonios de los últimos doce hombres que combatieron junto a Emiliano Zapata, llama la atención que muchas opiniones planteen la hipótesis de que su líder no fue asesinado, sino que se habría ido del país luego de ser traicionado, tras el triunfo de la Revolución. “Sucede que cuando un ícono de esperanza desaparece, la esperanza no desaparece. El personaje histórico o humano puede morir, pero la esperanza sigue y es la que le da vida a una segunda oportunidad”, explica Taboada Tabone. “En el imaginario popular Zapata no ha muerto, Zapata se fue a Arabia, porque tenía un compadre árabe y promete regresar, y eso es la esperanza en el cambio social. Y fíjate Zapata como Quetzalcóatl que apareció como Cuculca, en la pirámide de Chichén Itza, en la península de Yucatán, Zapata reaparece en los Altos de Chiapas, en la selva Lacandona, con el nombre del EZLN. Es decir, Zapata vuelve, cumplió su compromiso”. “Lo que nosotros intentamos hacer es que estos testimonios no se queden en un archivo fílmico, sino que haya una línea de tensión dramática de tal manera que la película se disfrute como si fuese una película de ficción, como si la gente entrara a un cine y pagara y viera una película de esas que están acostumbrados a ver. Pero el mensaje es evidente, el mensaje es político – social y de reivindicación histórica. Pienso que estamos inscriptos dentro de esta nueva línea de cine documental latinoamericano que estamos intentando que nuestros productos cinematográficos sean masivos. Que por medio del arte cinematográfico podamos acceder a grandes masas para que el mensaje no se quede dentro de aquellos que ya conocemos cuál es el concepto que queremos, sino que vaya más allá, es por eso que lo mandamos a festivales en todo el mundo y lo inscribimos en salas de cine, a veces comerciales o a veces armamos unas nuevas audiencias en sindicatos, con organizaciones, en los pueblos indígenas. La idea es que llegar a mucha gente por medio del lenguaje cinematográfico”. Estas producciones han sido “una de las experiencias más hermosas que yo he tenido, el poder enfrentarme con este México que no existe en los medios de comunicación, que no está en la televisión y ni siquiera en las conversaciones de este México de los sin voz. Nosotros, siguiendo una dinámica que comenzó el EZLN, tratamos de darle voz a los sin voz, utilizando el cine como una gran ventana que nos ofrece la disciplina artística, para difundir un mensaje, una denuncia que lleva 500 años ahí y que es necesario repetirla una y otra vez para que los pueblos de América despierten. Y que estas películas sirvan como una herramienta para que nosotros en el continente recuperemos nuestra identidad”.

El autor sostiene que “en México hoy vivimos en un régimen colonial encabezado por una minoría extremamente corrupta que sirve al consorcio empresarial estadounidense. En tiempos de Villa ocurría exactamente lo mismo”. “Como investigadores tenemos que conocer la historia, y si uno compara los hechos históricos que estaban ocurriendo antes de la revolución de 1910 con lo que ocurre actualmente, se da uno cuenta de que, evidentemente, la revolución está por estallar, que México es un polvorín y que no van a pasar más de 5 años cuando la revolución tome un carácter nacional”, afirma.

Consultado sobre los emergentes de ese proceso revolucionario, el cineasta menciona “el levantamiento de los macheteros de Atenco, con el Frente Popular de los Pueblos; el movimiento magisterial de Oaxaca, que ha alcanzado niveles de resistencia y organización ejemplares; por supuesto, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, con el EZLN como elemento de cohesión de todas las organizaciones de La Otra Campaña; los más de 19 movimientos guerrilleros armados que existen en los Estados de Oaxaca y Guerrero, así como todas las demás organizaciones que están haciendo una campaña por dar a conocer cuál es la verdadera situación social que está viviendo nuestro país”. También señala que hay “hasta un líder democrático en la calle que se llama Manuel López Obrador, con un gobierno alterno tal como lo hizo Francisco I. Madero en aquel tiempo, ante elecciones fraudulentas como las de 1911 con Porfirio Díaz”.

“Todo esto, si lo vemos desde una perspectiva milenarista, si nos ponemos en un nivel de transmisión oral de la cultura popular, nos habla que el calendario azteca y el calendario maya se acaban en el 2013. Entonces se dice en México, desde esta perspectiva milenarista, que el 2013 es el cambio, el movimiento, el cambio hacia una nueva era. Y esto lo están probando de alguna manera los hechos históricos que estamos viviendo”.

      Indymedia, Viernes 30 de Marzo, 2007. “Hay un linaje de lucha que viene desde hace 500 años, que hoy está vivo más que nunca”. Entrevista al documentalista mexicano Francesco Taboada Tabone Por: Manuel Lonkopan. Viernes 30 de Marzo, 2007

“Nosotros no somos peces para vivir del mar, no somos aves para vivir del aire, somos hombres para vivir de la tierra”, con esas palabras se inicia la película Los Últimos Zapatistas (2000) en la que el documentalista mexicano Francesco Taboada Tabone capta los rostros gastados y atesora los testimonios de aquellos soldados del legendario Ejército Libertador del Sur que condujo el mítico general Emiliano Zapata. Invitado por la Agrupación Frente Natural el miércoles 21 en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata proyectó su trabajo ante decenas de estudiantes que conocieron de su boca las luchas mexicanas y los por menores de la realización.

¿Cómo nace la idea de realizar la película Los Últimos zapatistas?

La idea nace cuando tengo la oportunidad de conocer estos ancianos y me di cuenta que era la última oportunidad de rescatar el testimonio vivo de la Revolución Mexicana, que estos hombres eran como códices vivos y que había una necesidad inmediata y urgente de recuperar y preservar estos testimonios.

¿Que aceptación tuvo tu película en la sociedad? Más allá de la gente que tiene conciencia de la lucha mexicana.

Por supuesto que la clase burguesa no se identifica con los temas revolucionarios, sin embargo sí se identifica con la Revolución Mexicana como un hecho del pasado glorioso y muerto. Mientras la historia de México se quede en los sarcófagos, en las estatuas, en los museos, siempre será recibida por la clase dominante. De esta manera hacen oídos sordo al mensaje implícito que está en la película, que no es solamente la recuperación de la memoria de la Revolución Mexicana sino la continuidad de una estirpe, de un linaje de lucha que viene desde hace 500 años, que está vivo hoy en día más que nunca y cuyo fundamento es precisamente el ideal que hizo que estos ancianos levantaran la voz hace 80 años.

¿Vez alguna similitud de la lucha mexicana y del EZLN con luchas que se estén dando en Latinoamérica?

Claro que sí, el Movimiento al Socialismo de Evo Morales tiene que ver con la lucha del EZLN a pesar de que no fue violento, la lucha que se está dando en Guatemala también. Creo que los movimiento indigenista por la recuperación de la identidad en el continente, se están esparciendo por todos lados.

La película fue considerada como “la última documentación testimonial” o “la mejor realización en los últimos años” por los medios alternativos mexicanos y de Latinoamérica, ¿para vos que significó realizar este trabajo?

La oportunidad de encontrarme con el México profundo. Además para nosotros es una herramienta para que los pueblos latinoamericanos encuentren su identidad y se den cuenta que la lucha del continente viene precisamente de una estirpe que se sigue expandiendo. Es decir, hay un linaje revolucionario en todo el continente y esta película rescata un pedacito de esa historia de larga duración.

¿Cuál es la relación del EZLN con estos héroes del Ejército Libertador de Sur?

El EZLN tomó el nombre de Emiliano Zapata precisamente porque hay intrínseco una lucha de reivindicación étnica, y Emiliano Zapata a través de su declaración lanzada en 1911 [Plan de Ayala] establecía entre otras cosas la libre determinación de los pueblos, la soberanía alimentaria y el desarrollo sustentable, que son los puntos más importantes que ha manejado el EZLN.

Tienes una nueva producción Pancho Villa, la revolución no ha terminado, que presentaste en el XXII Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. ¿Continuarás en la misma línea de retratar figuras revolucionarias? ¿Qué más se viene?

Estamos en un proyecto en Venezuela con Hugo Chávez para tratar de analizarlo desde el punto de vista latinoamericano, no solamente venezolano ni sólo a nivel de comunicación sino retratar a Hugo Chávez como un icono de la resistencia latinoamericana. Hacer también como estas películas de Emiliano Zapata y Pancho Villa su lado humano. Con el problema que nos enfrentamos es que Chávez es un personaje vivo, polémico y los análisis que se hagan hoy en día no tiene la misma capacidad que se puede tener a distancia histórica, sino que nos estamos enfrentando a que vamos hacer un documental sobre un personaje que está vivito y coleando y más fuerte que nunca.

http://argentina.indymedia.org/news/2007/03/501918.php?theme=07


Pancho Villa: la revolución no ha terminado. Dir. Francesco Taboada. México, 2006. Duración: 90 minutos.

Reseña. Salvador Velazco, Claremont McKenna College, publicada en Chasqui: revista de literatura latinoamericana 37.2 (November 2008): 206-209.

En este segundo trabajo de Francesco Taboada (México, 1973) se sigue la metodología de trabajo ya delineada en su ópera prima, Los últimos zapatistas, héroes olvidados (2003). En su primer documental, Taboada recuperó el testimonio de los últimos sobrevivientes del ejército libertador del sur al mando de Emiliano Zapata; en esta segunda obra (que formaría parte de un díptico sobre la tradición oral de la Revolución) continúa el rescate de los testimonios de los veteranos villistas que, al tiempo de las entrevistas, estarían alrededor de los 90 ó 100 años de vida. Aunque la memoria de estos villistas es frágil, frente a la cámara de Franceso, se dan a la tarea de evocar a la figura del Centauro del Norte. Y así, a lo largo de los 90 minutos que dura el documental, van apareciendo ante nosotros aspectos esenciales de la biografía de Villa, algunos reales, otros con visos de leyenda: su nombre verdadero (Doroteo Arango), sus orígenes (hijo ilegítimo de un hacendado), su etapa como bandolero, su entrada a la Revolución, sus batallas, su ataque al poblado de Columbus, Nuevo México, territorio de Estados Unidos, su retiro a la hacienda del Canutillo, su asesinato en 1923, las distintas versiones sobre donde descansan sus restos (en Parral, Chihuahua o en la capital de país), entre otros. Más allá del interés biográfico, lo que le interesa a Taboada es el rescate del testimonio oral de estos veteranos que a su vez rinden un homenaje a la memoria de Francisco Villa (1878-1923). Rescate y remembranza son las palabras claves aquí. Mejor aún: invocación.

El hilo conductor del filme lo constituye don Ernesto Nava Villa, nacido en 1915, quien durante décadas guardó el secreto que su madre le confió: que su padre era el legendario Pancho Villa. Nava, quien ha vivido prácticamente toda su vida en los Estados Unidos, abre el documental al regresar a México para recorrer algunos de los lugares del villismo como, por ejemplo, “La coyotada”, el pequeño caserío donde nació Villa en 1878, cerca de San Juan de Río en Durango. Nava tuvo necesidad de emigrar a los Estados Unidos a la edad de 8 años, en 1923, cuando fue asesinado su padre en Parral, Chihuahua. Enseguida vendrá el testimonio de diversos veteranos de la División del Norte y otros familiares de Francisco Villa. Entre estos últimos, sus hijas Guadalupe Villa Quesada y Juana María Villa Torres. El retrato colectivo que va surgiendo, gracias a un excelente trabajo de edición, es el de un hombre comprometido con la lucha revolucionaria, el reparto agrario, la educación, el nacionalismo, entre otros valores que han hecho del Centauro del Norte uno de los iconos esenciales del proceso revolucionario de 1910. Aún más: en el documental se aborda la faceta de Villa como anti-gringo, como el único revolucionario que en 1916 se atrevió a desafiar a los Estados Unidos al invadir el poblado de Columbus, Nuevo México. La gran mayoría de los entrevistados mencionan esta hazaña de Villa. Por otro lado, el documental registra el testimonio de Richard Dean, historiador y cronista de Columbus, quien no duda en calificar a Villa como un “terrorista” que vino a atacar a una población indefensa. Hay una serie de planos que muestran a los hombres del legendario John J. Pershing de la famosa “Expedición punitiva” organizada con el propósito de capturar a Villa. Sin resultado alguno, con la humillación a cuestas, los norteamericanos se tienen que regresar después de una infructuosa búsqueda por las áridas tierras del norte de México. Francesco Taboada encontró la manera de trascender el mero formato de la entrevista tradicional, muy usada en el documental de modalidad “participativa”, como el que ahora nos ocupa. No es un documental cuya meta sea ofrecer el dato duro sobre la vida de Francisco Villa o ilustrar con bellas imágenes las declaraciones de un entrevistado. Estamos, más bien, en presencia de un documental subjetivizado gracias a los testimonios que nos ofrecen una imagen íntima de Villa. Pero, sobre todo, la subjetividad en esta obra se logra por el rico tejido del montaje que va intercalando distintos insertos durante las entrevistas. Estos insertos son de material diverso: sobresalen las fotografías de la época de Villa; el material de archivo de las batallas de la Revolución; una reconstrucción actual del asesinato de Villa en Parral, Chihuahua, que da la impresión a primera vista de tratarse de secuencias de alguna película narrativa sobre Villa; pero se trata de actores que recrean la ejecución del Centauro del Norte, no tanto para las cámaras de cine como para la población que sigue recordando el asesinato de esta mítica figura de la Revolución mexicana. Llama la atención, dentro de los materiales usados para confeccionar el discurso visual que se intercala con las entrevistas, el uso de un material filmado en súper 8. Este material de súper 8 (con su textura específica, granulada, con un color un tanto diluido) les da la oportunidad a los realizadores de presentar el mundo onírico de los actores sociales entrevistados. Así, los espectadores tenemos acceso a otro nivel: el del recuerdo, el de la nostalgia, el del pasado, el de la historia (con minúscula) de todos aquellos que se dan cita para contarnos las acciones y obras de Francisco Villa. En una palabra, es el mundo ciertamente imaginado que vendría a hacer un contrapunto al mundo de la Historia (con mayúscula) representado por las fotografías y material de archivo en blanco y negro. Este balance de materiales muy bien logrado ayuda no sólo a abarcar mejor la compleja imagen de Villa sino a crear un movimiento dialéctico que articula el pasado con el presente.

La banda sonora de Pancho Villa: la revolución no ha terminado ofrece dos dispositivos fundamentales. Primero, el uso de corridos antiguos y modernos sobre Villa y la Revolución a cargo de Maximino Chávez, “El gatillero de Durango”. Esta estrategia fue usada ya por Taboada en su primer documental sobre Zapata. Chávez, un corridista muy importante en el norte de México, juega aquí el papel de cronista. Es un juglar cuya voz se agrega al rico montaje del documental. Suena muy natural incorporar los corridos revolucionarios cuando se trata de figuras como Villa o Zapata. Hay un segundo componente que llama más la atención. Nicolai Rimsky-Korsakov (1844-1908), célebre compositor ruso, hace acto de presencia en la banda sonora con su “Canción de la India”, una de sus piezas más importantes que forma parte de su ópera Sadko (1896). Sorprende, en realidad, la inclusión de esta pieza en varias ocasiones a lo largo del trabajo. De manera destacada, cuando la anciana Esther Andrade García, después de contar anécdotas sobre Pancho Villa, gesticula con las manos y se queda en profundo silencio. En este momento, se pasa al formato de súper 8, lo que nos indica que estamos ya en el mundo onírico de doña Esther. O cuando hay una suerte de collage de imágenes del caudillo revolucionario que se van sucediendo de una manera muy pausada. Asimismo, escuchamos la “Canción de la India”, en los planos finales, cuando don Ernesto Nava contempla la imponente estatua de su padre y afirma que su sacrificio no fue en vano y, de ahí, se da paso a las imágenes en una secuencia ralentizada de aquella entrada mítica de los ejércitos de Villa y Zapata a la ciudad de México el 6 de diciembre de 1914. Imágenes tomadas por el pionero del cine mexicano Salvador Toscano. Es indudable que esta música de fondo produce un ambiente, una atmósfera, que tiene la función en primer término de apelar a las “sensaciones” del espectador. Sin embargo, lo más importante en el marco del tratamiento sonoro del filme, es que la música de Rimsky-Korsakov funge como una especie de sinfonía del documental cuya función primaria es la de suscitar un aire de espectralidad, un aura fantasmagórica. Es la melodía de la invocación de Villa.

El tratamiento estético del espacio contribuye a la creación de esta atmósfera fantasmal, de corte rulfiano. El documental se filmó en el norte de México, en los estados de Chihuahua, Durango, Nuevo León, Zacatecas y Coahuila, cuya belleza salta inmediatamente a la vista. Hay ciertamente una monocronía que consiste en la repetición de paisajes áridos, desiertos, llanuras que se antojan infinitas. Como antes, en los campos verdes de Morelos, los ancianos se dieron a la tarea de rememorar la figura de Zapata, ahora en la geografía del norte del país, los últimos villistas invocan el espíritu de Villa. Este recurso de llevar al espectador a la geografía o los sitios del villismo como, por ejemplo, las ruinas de la hacienda del Canutillo (la arcadia donde Villa pasó sus últimos años) busca nuevamente, como la música, la creación de sensaciones en el espectador. Pero más que ser un recurso estético explotado por el filme, esta geografía tiene la función de conectarse emotivamente con la audiencia porque contiene una huella de lo real, un signo índico, una indexicalidad con el territorio físico de Francisco Villa. Esto se hace más evidente cuando uno de los ancianos, por ejemplo, toca estas ruinas como si quisiera, en un rito de encantamiento, resucitar o abrazar ese pasado. El espectador palpa también esas ruinas participando en el ritual. En suma, tanto la música como el espacio refuerzan una dimensión espectral en el documental porque, en última instancia, se trata de actualizar una memoria y un tiempo históricos.

Desde el punto de vista simbólico, es importante destacar la reunión de una hija de Villa con una de Zapata; así, aparecen a cuadro descendientes de dos de los luchadores sociales más importantes del México del siglo XX. Se trata de Juana María Villa Torres (fallecida el 12 de marzo pasado a la edad de 93 años), hija del Centauro del Norte, junto a Ana María Zapata, hija del general Emiliano Zapata. Las dos recuerdan a sus padres y, en alguna manera, con ellas culmina el díptico de Taboada sobre Zapata y Villa. No debe pasar inadvertida la intención del realizador: la necesidad de presentar un movimiento de lucha social unificado para contrarrestar la influencia de los gobiernos neoliberales. El documental sobre Villa incluye secuencias de una marcha de protesta contra el régimen actual (en el momento de la filmación representado por Vicente Fox). Escuchamos en voz en off al subcomandante Marcos y lo vemos desfilar con la gente. En el orden neoliberal mexicano de principios del siglo XXI, marcado por la exclusión social, la desigualdad económica y una democracia secuestrada por las élites y los poderes “fácticos”, filmes como los de Taboada nos emplazan a invocar el espíritu de lucha de estas figuras históricas de México. Villa y Zapata son dos espectros que están vivos, que rondan el territorio mexicano, porque la revolución de 1910 no ha terminado. Sin ellos, no hay futuro.